El Parque
Frogner (Frognerparken) es el parque público más grande de Oslo, la capital de
Noruega. En su interior se encuentra el famoso Parque de Vigeland, un área
dedicada a la exposición permanente de unas doscientas esculturas y otras obras
de arte del escultor noruego Gustav Vigeland.
El paso de la
vida es la temática de la original obra del escultor noruego
Para su
reducido tamaño y población (600.000 habitantes), Oslo es una ciudad
extraordinariamente atractiva, repleta de museos, edificios históricos,
castillos, templos y parques.
Pero uno de los
lugares que más sorprende a los foráneos es el parque de esculturas Vigeland,
situado en Frognerparken. Recoge la obra del escultor Gustav Vigeland,
que no solo aportó más de 200 piezas relacionadas con el paso y –sobre todo– la
agonía de la vida, sino que se implicó en el diseño del propio parque.
Sin excepción,
las tallas –realizadas solo en dos materiales, piedra y bronce– representan a
figuras humanas en diferentes estados de ánimo y momentos de la existencia. Los
personajes están desnudos, “viven” en absoluta libertad, pero lo mismo pueden
estar encarando la vejez con una mirada perdida, en plena pelea matrimonial,
jugando con los hijos en un momento de gran disfrute que corriendo sobre la
hierba con las trenzas al viento.
Nada más entrar
en el parque hay que cruzar un puente de granito que acoge 52 esculturas en sus
laterales.
Tras el puente,
los otros dos grupos escultóricos más importantes del parque son la fuente
monumental (con un montón de niños colgando de árboles sin hoja, un simbolismo
de la muerte y el renacimiento) y el monolito de 17 metros de alto con más de
120 figuras humanas entrelazando sus cuerpos representando el ciclo de la vida.
Gustav Vigeland
invirtió más de 20 años de su vida en crear todas las esculturas que se hallan
en Frongenparken. Para los oslenses es uno de los rincones más apreciados de la
ciudad.
Me encanta tus puntos de vista.
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