Presentación en Tortosa de dos novelas de Francesc Cabiró: La noia del parc y Aquel any a Xangxun, en La 2 de Viladrich
A veces, muy de vez en cuando, uno se cruza con personas que poseen una sensibilidad distinta, casi silenciosa, pero profundamente intensa. Francesc Cabiró es una de ellas. Tanto en sus fotografías como en sus textos hay algo que trasciende la mera técnica: una mirada propia, una manera de interpretar el mundo que deja huella.
En el espacio acogedor de La 2 de Viladrich, Francesc presentó sus dos novelas, obras independientes entre sí pero unidas por un hilo invisible y constante: la voz del autor. La noia del parc y Aquel any a Xangxun nos trasladan a escenarios geográficamente lejanos —Badalona y China—, pero emocionalmente próximos. Son historias de vida, de memoria y de pasión que beben de experiencias y paisajes que el autor conoce de primera mano.
Badalonés de nacimiento, tortosino y rapitense de adopción, ingeniero de profesión y creador por vocación permanente, Francesc construye relatos que fluyen con naturalidad en ciudades que forman parte de su biografía. Sus novelas no solo narran acontecimientos; evocan atmósferas, sentimientos y preguntas universales que interpelan al lector.
De apariencia discreta, casi menuda, Francesc esconde una energía interior poderosa, una necesidad constante de expresar lo que observa y lo que siente. Ya sea a través de la cámara o de la pluma, despliega un universo rico en matices, inquieto ante lo banal y comprometido con la búsqueda de la belleza, del movimiento, del viento que transforma las cosas.
La presentación fue mucho más que un acto literario. Francesc supo implicar a un grupo de amigos y amantes de la cultura que dieron voz a fragmentos de sus obras, creando un diálogo vivo entre autor y lectores. Algunas pinceladas musicales acompañaron el encuentro, aportando una dimensión adicional de serenidad y emoción. El resultado fue un acto íntimo y, al mismo tiempo, vibrante; sereno, pero lleno de alegría, como la propia vida que sus novelas intentan capturar.
Mi más sincera enhorabuena a Francesc Cabiró por este doble alumbramiento literario, a la librería La 2 de Viladrich por su compromiso constante con la cultura, y a todas las personas que participaron activamente o acudieron para compartir este momento. Porque la literatura, cuando se vive así, deja de ser solo palabra y se convierte en experiencia compartida.
Fotografias de Pilar Rey y Rafael Ricote


















No tinc paraules; només, moltíssimes gràcies!
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