jueves, 2 de diciembre de 2021

Ribadesella


Pasó hace mucho tiempo que este pueblo se dedicara a la caza de ballenas, aún más cuando por sus calles paseaba todo engalanado el corsario Richard Pronovil y menos de las escaramuzas por las que el general francés Bonet ocupó la población en el año 1810 en plena Guerra de sucesión.

Hoy Ribadesella es una casi tranquila ciudad turística trufada de inspiraciones indianas mires por donde mires. Con sus casi 6000 habitantes es la capital del concejo de su mismo nombre. Situada en la desembocadura del río Sella es famosa por el descenso del citado río que se produce cada año el segundo sábado de agosto.

Recorrerla en pleno mes de noviembre es una delicia, poder recrearte en los edificios de esta villa produce una sensación difícil de describir en unas líneas. Bien cuidada y con algunos detalles magníficos, hace que el tiempo pase a nuestro lado saboreando las horas e incluso los minutos.

Las cuevas neolíticas de tito Bustillo o la cuevona de Cueves a la que dedicaré otro post te descubren un país de cuentos de hadas donde al mirar atrás en cada camino esperas que aparezca un duendecillo sonriéndote...






















 



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