domingo, 25 de enero de 2026

Casi siempre...

 


Casi siempre los fotógrafos buscamos la definición, el enfoque preciso, convencidos de que, cuanto más nítida sea la imagen, más fiel será la realidad que intentamos atrapar.

Pero hay momentos en los que esa realidad se diluye, nos confunde, y entonces nos dejamos llevar por imágenes etéreas, imágenes que no pretenden describir, sino sugerir, y que juegan de tú a tú con nuestros sentimientos.

Hoy os traigo algunos ejemplos de ese otro mirar.

Son imágenes que no ofrecen formas cerradas ni certezas, que pasan ante nuestros ojos dejando espacio a la imaginación, invitándonos a un ejercicio de ensoñación casi inconsciente.

En ellas, la mente vuela hacia lugares remotos, hacia deseos callados, hacia territorios donde todo y nada conviven al mismo tiempo. Son imágenes que sanan y sosiegan, que nos empujan a soñar despiertos, sin miedo, a dar un salto fuera de la realidad cotidiana para encontrarnos con un yo más íntimo, más profundo… quizá casi desconocido.
















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