jueves, 16 de julio de 2026

Sebastião Salgado. En el Tour (1986)

 

En el verano de 1986, el prestigioso diario francés Libération encargó a Sebastião Salgado la cobertura fotográfica del Tour de Francia, uno de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo. Sin embargo, fiel a su manera de entender la fotografía, Salgado decidió ir mucho más allá del simple seguimiento de la competición.

Durante las tres semanas que duró la carrera, entre el 4 y el 27 de julio de 1986, recorrió todas las etapas acompañado por los periodistas Pierre Briançon, Gilles Millet y Jean Hatzfeld. Mientras la mayoría de los fotógrafos concentraban su atención en los ciclistas, las escapadas o las llegadas a meta, Salgado dirigía su objetivo hacia otro escenario: el inmenso teatro humano que se desplegaba a ambos lados de la carretera.

Su cámara se detuvo en los pequeños pueblos, en las familias que aguardaban durante horas el paso del pelotón, en los agricultores que abandonaban momentáneamente sus tareas, en los niños, los ancianos y los rostros anónimos que convertían el Tour en una auténtica celebración popular. Más que fotografiar una prueba deportiva, Salgado retrató un país entero.

Esta serie constituye una excepción dentro de su trayectoria, aunque mantiene intactas las señas de identidad de su obra: una mirada profundamente humanista, el respeto por las personas fotografiadas y una extraordinaria capacidad para encontrar belleza y dignidad en lo cotidiano. Sus imágenes hablan tanto del paisaje como de quienes lo habitan, convirtiendo cada fotografía en un pequeño relato sobre la condición humana.

«Ya amaba Francia. Después de aquel Tour, la amé aún más», reconocería años más tarde el propio fotógrafo.

Los periodistas que compartieron aquel viaje quedaron sorprendidos por su manera de trabajar. Patrick Le Roux, redactor de Libération, resumía así su talento: «Esa especie de inocencia le permitía captar cosas que nosotros ya no veíamos.»

Y quizá ahí reside la grandeza de esta serie. Salgado no buscó el instante glorioso de la victoria ni el gesto heroico del campeón. Prefirió dirigir su mirada hacia la "Francia a pie de carretera", hacia las personas que daban sentido al acontecimiento y que, año tras año, convertían el Tour en una fiesta colectiva.

Con En el Tour, Sebastião Salgado demuestra una vez más que la fotografía documental trasciende el mero registro de los hechos. Incluso en el mayor espectáculo deportivo del mundo, su interés nunca estuvo en la competición, sino en las personas. Porque para Salgado, como en el resto de su obra, el verdadero protagonista siempre ha sido el ser humano.





















domingo, 12 de julio de 2026

XXXIII MOSTRA DE JAZZ DE TORTOSA: CONCIERTO DE CLAUSURA HOMENAJE A AMY WINEHOUSE

 La XXXIII Mostra de Jazz de Tortosa puso el broche de oro a su programación con un concierto cargado de emoción y nostalgia: el Tributo a Amy Winehouse, protagonizado por la extraordinaria voz de Dina Arriaza junto a la Eternal Amy Band.

La cantante sevillana, con más de dos décadas de trayectoria sobre los escenarios, afrontó el reto de rendir homenaje a una de las artistas más influyentes del siglo XXI desde el respeto y la personalidad, alejándose de la simple imitación para ofrecer una interpretación honesta y llena de sensibilidad. Finalista de La Voz España en 2013 y de Tierra de Talento en 2022, Dina Arriaza ha compartido escenario con el guitarrista de la propia Amy Winehouse, Robin Banerjee, además de colaborar con artistas como David Bisbal, Ricky Martin y Manuel Carrasco, y trabajar junto al productor ganador de un Premio Grammy Rob Davis.

A su lado, la Eternal Amy Band, integrada por músicos de amplia experiencia, recreó con enorme fidelidad la riqueza sonora que caracterizó la obra de la artista británica. La cuidada instrumentación y la compenetración de la banda permitieron recuperar la esencia de aquellas canciones que marcaron toda una generación, manteniendo intacta la intensidad emocional que convirtió a Amy Winehouse en un icono de la música contemporánea.

El repertorio recorrió algunos de sus temas más emblemáticos, donde el soul, el jazz, el rhythm & blues y el pop se entrelazan de manera magistral. Canciones cargadas de fuerza, vulnerabilidad y autenticidad que volvieron a cobrar vida sobre el escenario gracias a la voz poderosa y llena de matices de Dina Arriaza.

Lejos de convertirse en un ejercicio de nostalgia, el concierto fue una celebración del inmenso legado artístico de Amy Winehouse. Cada interpretación evocó la personalidad única de una cantante irrepetible cuya influencia continúa presente en innumerables artistas de todo el mundo.

Con este emotivo homenaje concluyó una nueva edición de la Mostra de Jazz de Tortosa, que durante varias semanas ha convertido la ciudad en un gran escenario abierto a la diversidad musical, reuniendo a figuras internacionales, artistas emergentes y propuestas de enorme calidad.

Un magnífico final para una XXXIII Mostra de Jazz que, una vez más, ha demostrado que el jazz no es solo un estilo musical, sino un lenguaje universal capaz de dialogar con otros géneros y emocionar a públicos de todas las edades. Una edición para recordar y una despedida a la altura de un festival que continúa consolidándose como una de las grandes citas culturales de las Terres de l'Ebre.