La XXXIII Mostra de Jazz de Tortosa volvió a demostrar que el jazz es mucho más que un género musical: es una forma de vivir la ciudad. En esta ocasión, el escenario de La Morruda i Lo Punyetero acogió la actuación de Funk Medicine, una banda que convirtió la noche en una auténtica explosión de ritmo, energía y complicidad con el público.
Desde los primeros acordes quedó claro que el concierto sería un viaje por los sonidos más vibrantes del funk, el soul, el jazz y el rhythm & blues. Con una sección rítmica sólida, unos metales contundentes y unas improvisaciones llenas de personalidad, la formación ofreció un espectáculo de gran calidad musical, donde el virtuosismo nunca estuvo reñido con la cercanía.
Cada tema fue creciendo en intensidad hasta contagiar al público, que respondió con entusiasmo, acompañando el ritmo y convirtiéndose en un protagonista más de la velada. La interacción entre los músicos y los asistentes creó una atmósfera cálida y festiva, de esas que solo consiguen los conciertos donde la música fluye con naturalidad y logra conectar con quienes la escuchan.
El ambiente de La Morruda i Lo Punyetero, ya convertido en uno de los escenarios habituales de la Mostra, volvió a demostrar que los espacios cercanos son el marco perfecto para disfrutar del jazz en todas sus vertientes. La proximidad entre artistas y espectadores permitió apreciar cada detalle de las interpretaciones, desde los solos improvisados hasta la impecable compenetración de la banda.
Con actuaciones como la de Funk Medicine, la Mostra de Jazz de Tortosa reafirma su apuesta por la diversidad de estilos y por una programación capaz de atraer tanto a los amantes del jazz más clásico como a quienes disfrutan de sus fusiones con otros lenguajes musicales.
Una noche cargada de groove, talento y buena música que volvió a poner de manifiesto que el jazz, cuando se mezcla con la energía del funk, tiene el poder de transformar un concierto en una auténtica celebración.






























































