Ayer tuvo lugar, en la sede de la Demarcació de l’Ebre del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC), la inauguración de mi exposición "EL FOC QUE CONSTRUEIX".
Fue, para mí, una inauguración especialmente emotiva y memorable, no solo por el número de personas que quisieron acompañarme, sino, sobre todo, por las muestras de cariño, cercanía y afecto que recibí durante toda la velada. Ver reunidas a tantas personas, amigos, compañeros y personas vinculadas al mundo de la cultura y de la fotografía, hizo que todo el esfuerzo y las horas dedicadas a este proyecto adquirieran un significado todavía mayor.
Desde el primer momento, «EL FOC QUE CONSTRUEIX» lo asumí como un reto fotográfico y también como una oportunidad para explorar una relación que, aunque forma parte de nuestra historia desde hace miles de años, quizá no siempre miramos con suficiente atención: la estrecha y profunda relación que existe entre el fuego y la arquitectura.
El fuego ha acompañado al ser humano desde sus orígenes. Ha servido para calentarnos, alimentarnos, iluminar nuestras noches y protegernos, pero también ha sido una herramienta fundamental para transformar la materia. Gracias al fuego hemos podido fabricar cerámica, cocer ladrillos, fundir vidrio, trabajar metales y construir espacios destinados precisamente a contenerlo y dominarlo.
La arquitectura y el fuego mantienen así una relación de ida y vuelta. El ser humano construyó espacios para contener el fuego, pero el fuego también ayudó a construir la arquitectura que conocemos. Hornos, chimeneas, hogares, fábricas, talleres, faros… son algunos de los lugares donde esa relación se hace visible.
Pero el fuego tiene también otra cara. El mismo elemento que transforma, crea y da vida puede convertirse en destrucción. Un incendio puede reducir a cenizas aquello que durante años, décadas o siglos hemos construido. Y, sin embargo, incluso después de la destrucción, la naturaleza encuentra caminos para volver a comenzar.
En esta exposición he querido recorrer precisamente ese territorio de contrastes: el fuego que crea y el fuego que destruye; el fuego domesticado y el fuego libre; el fuego como herramienta, como energía, como celebración y también como amenaza.
Las fotografías intentan establecer un diálogo entre ese elemento ancestral y los espacios que el ser humano ha construido a su alrededor. Una mirada que va desde los antiguos hornos y la arquitectura industrial hasta el vidrio, la cerámica, los faros, los fuegos festivos o los incendios que transforman el paisaje.
Por eso, para mí, "EL FOC QUE CONSTRUEIX" no es únicamente una exposición sobre el fuego. Es, en realidad, una reflexión sobre nuestra propia relación con la materia, con el territorio y con aquello que construimos para habitar el mundo.
Quiero agradecer de corazón a todas las personas que ayer decidieron acompañarme en este momento tan especial. Gracias por estar, por compartir, por mirar las fotografías y, sobre todo, por hacerme sentir que este proyecto también pertenece un poco a todos los que estuvisteis allí.
Gracias también a Jordi Jordan, que una vez más quiso acompañarme en este acontecimiento y compartir conmigo un momento tan importante.
Y, por supuesto, quiero agradecer especialmente al COAC Ebre por acoger la exposición y hacer posible que estas imágenes puedan establecer este diálogo precisamente en un espacio dedicado a pensar, proyectar y construir arquitectura.
Os dejo también con unas preciosas fotografías que ayer realizaron Joaquín Ismael, Pilar Rey y Francesc Cabiró, compañeros fotógrafos y, sobre todo, amigos. Con amigos así, se puede llegar hasta el fin del mundo.
Ayer el fuego comenzó a hablar. Ahora espero que sean las fotografías las que continúen la conversación.
Os dejo el link de la pagina web de la exposición. Aqui podreis ver las fotos y su explicación: https://www.elfocqueconstrueix.org/



















































