domingo, 26 de abril de 2026

Sant Jordi 2026


Una de les coses que més admiro de la gent que forma aquest país és la importància que donen a una cosa tan aparentment abstracte com és l’associacionisme i la cultura. Eixa necessitat de trobar-se, de crear, de compartir, de construir comunitat des de l’intangible. Fa pena, per això, veure fins a quin punt els que ens governen estan tan lluny d’aquesta realitat, confonent el que ells pensen que cal amb el que realment sentim i necessitem com a ciutadans.

Però avui no vull parlar d’aquesta distància.

Avui vull parlar d’una de les festes més boniques que tenim: Sant Jordi.

Una celebració que va més enllà de el festiu per convertir-se en un acte quasi íntim i col·lectiu alhora. Un dia en què els carrers s’omplen de llibres i de roses, i amb ells de poemes, d’històries i de somnis. Sant Jordi és la sublimació de mil i una aventures, la bellesa d’una flor i d’una pàgina compartint un mateix batec. És, d’alguna manera, una manera d’entendre la vida.

Els carrers es transformen. Llibreries, biblioteques i molts altres espais ixen al carrer per trobar-se amb la gent. I nosaltres, els ciutadans, recorrem aquest paisatge efímer amb una barreja de curiositat i emoció, aturant-mos aquí i allà, deixant-mos seduir per una portada, per un vers, per una conversa inesperada.

Enguany, a més, ha tingut per a mi un significat especial. La meva petita incursió en la literatura ha deixat de ser una cosa íntima per fer-se visible. I jo, que sempre m’he sentit un enamorat de la imatge, de les paraules i de la vida, m’he trobat formant part d’aquestes parades, d’aquest flux constant de mirades i d’històries.

No insistiré més en les sensacions.

Us deixo, simplement, unes imatges fetes per amics que van saber capturar l’essència d’aquell dia.


Gràcies, de tot cor, a tots.


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Una de las cosas que más admiro de las personas que forman este país es la importancia que otorgan a algo tan aparentemente abstracto como el asociacionismo y la cultura. Esa necesidad de reunirse, de crear, de compartir, de construir comunidad desde lo intangible. Resulta, por ello, especialmente triste comprobar hasta qué punto quienes nos gobiernan se encuentran alejados de esa realidad, confundiendo lo que creen necesario con lo que verdaderamente sentimos y necesitamos como ciudadanos.

Pero hoy no quiero detenerme en esa distancia.

Hoy quiero hablar de una de las fiestas más hermosas que tenemos: Sant Jordi.

Una celebración que trasciende lo festivo para convertirse en un acto casi íntimo y colectivo a la vez. Un día en el que las calles se llenan de libros y de rosas, y con ellos de poemas, historias y sueños. Sant Jordi es la sublimación de mil y una aventuras, la belleza de una flor y de una página compartiendo un mismo latido. Es, en cierto modo, una forma de entender la vida.

Las calles se transforman. Librerías, bibliotecas y tantos otros espacios salen al encuentro de la gente. Y nosotros, los ciudadanos, recorremos ese paisaje efímero con una mezcla de curiosidad y emoción, deteniéndonos aquí y allá, dejándonos seducir por una portada, por un verso, por una conversación inesperada.

Este año, además, ha tenido para mí un significado especial. Mi pequeña incursión en la literatura ha dejado de ser algo íntimo para hacerse visible. Y yo, que siempre me he sentido un enamorado de la imagen, de las palabras y de la vida, me he encontrado formando parte de esas paradas, de ese flujo constante de miradas y de historias.

No insistiré más en las sensaciones.

Os dejo, simplemente, unas imágenes tomadas por amigos que supieron capturar la esencia de ese día.

Gracias, de corazón, a todos.























sábado, 18 de abril de 2026

Macropresentación Libros XX Fira Literària Joan Cid i Mulet

 

El sábado 11 de abril, en el marco de los actos organizados dentro de la XX Fira Literària Joan Cid i Mulet, se celebró la ya tradicional macro presentación de libros, uno de los momentos más esperados y vibrantes de la jornada.

Un acto organizado, un año más, por diLLUMs d’Arts al Forn, con Jesús M. Tibau y Ricardo Gascón al frente, que volvió a reunir a autores y lectores en un ambiente cercano, dinámico y profundamente enriquecedor.

Este año ha tenido, para mí, un significado especialmente profundo, ya que he tenido el privilegio de presentar mi primer libro, Tres días y una noche. Un instante cargado de emoción, de nervios y de gratitud, en el que las palabras dejaron de ser solo mías para empezar a pertenecer también a quienes las escuchaban.

La Fira, que este año celebra su 20ª edición, se consolida como una cita imprescindible: dos décadas llenas de libros, música y tradición que han ido tejiendo una identidad cultural propia, profundamente arraigada en el territorio.

A lo largo de toda la jornada, la Pèrgola de la Plaça de la Immaculada se llenó de vida con la presencia de librerías, editoriales y lectores, creando un espacio de encuentro donde la literatura se vivía en cada rincón. Un lugar donde las historias no solo se leen, sino que se comparten, se escuchan y se sienten.


Mi fotografia es obra de Joaquin Ismael.



































viernes, 17 de abril de 2026

XX Fira Literària Joan Cid i Mulet



El sábado 11 de abril, y en el marco de los actos organizados dentro de la XX Fira Literària Joan Cid i Mulet, se celebró el ya tradicional almuerzo de escritores, organizado por diLLUMs d’Arts al Forn y apadrinado por Òmnium.

Un encuentro que, año tras año, se ha convertido en uno de los momentos más esperados de la feria: un espacio de complicidad, de palabras compartidas y de ese silencio cómodo que solo entienden quienes viven entre libros. Conversaciones cruzadas, proyectos que nacen entre cafés y sonrisas que reconocen afinidades invisibles.

Como ya es tradición, no faltó la fotografía de grupo de todos los asistentes, tomada en el patio del edificio de la Inmaculada, un escenario que realza aún más el espíritu del encuentro. La imagen, cómo no, fue capturada por el autor de este blog, dejando constancia de un momento que va más allá de lo anecdótico.

Este año, la Fira celebra sus 20 ediciones, dos décadas llenas de libros, música y tradición, consolidándose como una cita imprescindible en el calendario cultural. Durante toda la jornada, la Pèrgola de la Plaça de la Immaculada se llenó de vida con paradas de librerías y editoriales, acompañadas de foodtrucks que aportaban un aire festivo y cercano, convirtiendo el espacio en un punto de encuentro abierto a todos.

Una celebración de la palabra, de la cultura y, sobre todo, de las personas que la hacen posible.