domingo, 27 de septiembre de 2026

Il Festival literari Camins dels Càtars, un itinerari cultural europeu

 

Càtars i templers, entre la fe i l’espasa

Aquest diumenge, 27 de setembre de 2026, Benifallet va acollir una nova jornada del Festival Literari Camins dels Càtars, un itinerari cultural europeu, dedicada en aquesta ocasió a un dels episodis més fascinants de la nostra història medieval: «Càtars i templers, entre la fe i l’espasa».

La jornada, celebrada al Centre Polivalent de Benifallet, va oferir un espai de trobada entre literatura, història i divulgació, amb la participació d’escriptors, investigadors i persones vinculades a l’estudi del món medieval.

L’activitat es va iniciar amb la inauguració institucional per part de les autoritats presents i va continuar amb la presentació del llibre «Templers, càtars, maçons i la vida de Jesús», a càrrec de Jordi Matilló, escriptor, investigador i divulgador de la història medieval.

Un dels moments centrals del matí va ser la taula rodona «Càtars i templers: dos camins, un mateix destí», que va reunir els escriptors Ángel Martí, autor de L’ombra de l’Alamut; Andrés Villa, autor de El cavaller del cor de roure; i Josep Luis Soler, autor de Pere Mauri, l’últim pastor càtar. La conversa va ser moderada per Miquel Audí, prior de l’«Orden Soberana del Pueblo Templario».

La jornada va continuar al migdia amb un dinar de germanor a Ca Miquel, que va incorporar la lectura de fragments literaris medievals, en un ambient de convivència que va permetre als participants compartir impressions i continuar parlant sobre els temes que havien protagonitzat el matí.

La tarda va portar els assistents a descobrir un altre dels elements patrimonials de Benifallet. A les 17.30 h es va realitzar una visita d’interpretació cultural de l’ermita de la Mare de Déu de Dalt de Benifallet, un espai del segle XIII, conduïda per Miquel Audí i Joaquim Vallespí, mestre jubilat i investigador local. Una visita que va permetre aproximar-se al patrimoni del municipi i conèixer millor la història vinculada a aquest singular espai.

A les 18.30 h, la història va prendre vida a través de la recreació teatralitzada a l’església parroquial de Benifallet, amb l’obra «El Grial: on és lo nostre tresor», a càrrec de Jaume Martell, antropòleg i actor de teatre històric. La representació va aportar una nova dimensió a la jornada, combinant divulgació, interpretació i patrimoni en un mateix escenari.

La música va posar el punt final a aquesta intensa jornada. A les 19.00 h, l’església parroquial va acollir un concert de música medieval protagonitzat per Sandra Florence, amb melodies d’arpa i veu i una selecció de peces religioses medievals, d’amor cortès, del Ordo Virtutum i del Llibre Vermell de Montserrat.

D’aquesta manera, literatura, història, patrimoni, teatre i música es van donar la mà al llarg d’un dia que va convertir Benifallet en un espai de recuperació i divulgació de la memòria medieval.

Per a mi, com a fotògraf, aquests esdeveniments tenen un interès especial. La fotografia em permet retenir els gestos, les mirades, les paraules i l’atmosfera d’un espai on la història torna a fer-se present. Fotografiar una jornada com aquesta és també una manera de conservar-ne la memòria i deixar constància d’uns moments que, una vegada viscuts, passen a formar part del nostre patrimoni cultural.

Benifallet es va convertir així, durant tot el dia, en un punt de trobada entre passat i present, entre història i literatura, entre patrimoni i creació artística. Els camins dels càtars i els templers van tornar a recórrer el municipi a través de les paraules dels escriptors, les explicacions dels investigadors, la força del teatre i la música medieval.

Una jornada per escoltar, conversar, descobrir i recordar; però també, des de la meva mirada, una jornada per fotografiar i convertir en imatges la memòria d’aquest encontre amb la història.

Us deixo unes imatges dels actes d’aquest matí, una petita mostra fotogràfica d’una jornada plena d’història, literatura i emocions.





















viernes, 25 de septiembre de 2026

Exposición "EL FOC QUE CONSTRUEIX"

 

Ayer tuvo lugar, en la sede de la Demarcació de l’Ebre del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC), la inauguración de mi exposición "EL FOC QUE CONSTRUEIX".

Fue, para mí, una inauguración especialmente emotiva y memorable, no solo por el número de personas que quisieron acompañarme, sino, sobre todo, por las muestras de cariño, cercanía y afecto que recibí durante toda la velada. Ver reunidas a tantas personas, amigos, compañeros y personas vinculadas al mundo de la cultura y de la fotografía, hizo que todo el esfuerzo y las horas dedicadas a este proyecto adquirieran un significado todavía mayor.

Desde el primer momento, «EL FOC QUE CONSTRUEIX» lo asumí como un reto fotográfico y también como una oportunidad para explorar una relación que, aunque forma parte de nuestra historia desde hace miles de años, quizá no siempre miramos con suficiente atención: la estrecha y profunda relación que existe entre el fuego y la arquitectura.

El fuego ha acompañado al ser humano desde sus orígenes. Ha servido para calentarnos, alimentarnos, iluminar nuestras noches y protegernos, pero también ha sido una herramienta fundamental para transformar la materia. Gracias al fuego hemos podido fabricar cerámica, cocer ladrillos, fundir vidrio, trabajar metales y construir espacios destinados precisamente a contenerlo y dominarlo.

La arquitectura y el fuego mantienen así una relación de ida y vuelta. El ser humano construyó espacios para contener el fuego, pero el fuego también ayudó a construir la arquitectura que conocemos. Hornos, chimeneas, hogares, fábricas, talleres, faros… son algunos de los lugares donde esa relación se hace visible.

Pero el fuego tiene también otra cara. El mismo elemento que transforma, crea y da vida puede convertirse en destrucción. Un incendio puede reducir a cenizas aquello que durante años, décadas o siglos hemos construido. Y, sin embargo, incluso después de la destrucción, la naturaleza encuentra caminos para volver a comenzar.

En esta exposición he querido recorrer precisamente ese territorio de contrastes: el fuego que crea y el fuego que destruye; el fuego domesticado y el fuego libre; el fuego como herramienta, como energía, como celebración y también como amenaza.

Las fotografías intentan establecer un diálogo entre ese elemento ancestral y los espacios que el ser humano ha construido a su alrededor. Una mirada que va desde los antiguos hornos y la arquitectura industrial hasta el vidrio, la cerámica, los faros, los fuegos festivos o los incendios que transforman el paisaje.

Por eso, para mí, "EL FOC QUE CONSTRUEIX" no es únicamente una exposición sobre el fuego. Es, en realidad, una reflexión sobre nuestra propia relación con la materia, con el territorio y con aquello que construimos para habitar el mundo.

Quiero agradecer de corazón a todas las personas que ayer decidieron acompañarme en este momento tan especial. Gracias por estar, por compartir, por mirar las fotografías y, sobre todo, por hacerme sentir que este proyecto también pertenece un poco a todos los que estuvisteis allí.

Gracias también a Jordi Jordan, que una vez más quiso acompañarme en este acontecimiento y compartir conmigo un momento tan importante.

Y, por supuesto, quiero agradecer especialmente al COAC Ebre por acoger la exposición y hacer posible que estas imágenes puedan establecer este diálogo precisamente en un espacio dedicado a pensar, proyectar y construir arquitectura.

Os dejo también con unas preciosas fotografías que ayer realizaron Joaquín Ismael, Pilar Rey y Francesc Cabiró, compañeros fotógrafos y, sobre todo, amigos. Con amigos así, se puede llegar hasta el fin del mundo.

Ayer el fuego comenzó a hablar. Ahora espero que sean las fotografías las que continúen la conversación.



Os dejo el link de la pagina web de la exposición. Aqui podreis ver las fotos y su explicación:  https://www.elfocqueconstrueix.org/ 


























domingo, 20 de septiembre de 2026

Mariano Rubio, el grabador

 


La Asociación Torre Albarrana ha reunido 76 obras de este reconocido artista, cedidas generosamente para hacer posible esta extraordinaria exposición.

En la tercera planta del Museo de Calatayud se puede visitar una completa exposición dedicada a Mariano Rubio Martínez, uno de los artistas bilbilitanos más reconocidos y especialmente vinculado al mundo del grabado. Nacido en Calatayud, Mariano Rubio desarrolló una amplia trayectoria artística en la que compaginó la pintura con una intensa dedicación al grabado, disciplina en la que alcanzó un especial reconocimiento.

El año 2026 marca el centenario de su nacimiento, una fecha especialmente significativa que la Asociación Torre Albarrana ha querido aprovechar para rendir homenaje a la figura y a la obra de este artista tan ligado a Calatayud y a su memoria cultural.

Con motivo de esta efeméride, la asociación ha impulsado una exposición en el Museo de Calatayud que reúne 76 grabados de Mariano Rubio, una selección que permite acercarse a diferentes momentos y aspectos de su extensa trayectoria artística. La muestra ofrece al visitante la posibilidad de contemplar de cerca una parte significativa de su producción y descubrir la riqueza de un lenguaje artístico en el que el dibujo, la técnica y la sensibilidad del autor se encuentran de manera muy personal.

Uno de los aspectos más especiales de esta exposición es precisamente el origen de las obras. Los grabados no proceden únicamente de una colección institucional, sino que han sido cedidos temporal y generosamente por particulares, empresas e instituciones, muchos de los cuales han conservado durante años estas piezas en sus viviendas, despachos y sedes sociales.

De este modo, la exposición adquiere también un carácter profundamente colectivo. Cada una de estas obras forma parte de una pequeña historia particular: personas y entidades que, durante décadas, han mantenido cerca el trabajo de Mariano Rubio y que ahora han decidido compartirlo para que pueda ser contemplado por el conjunto de la ciudadanía.

Los 76 grabados, realizados por el artista a lo largo de su dilatada trayectoria profesional, permanecen reunidos en la planta alta del museo, conformando un recorrido por una parte de su producción y permitiendo apreciar la evolución de su trabajo y su especial relación con esta técnica.

La iniciativa de la Asociación Torre Albarrana supone, además, una oportunidad para recuperar, reunir y poner en valor un patrimonio artístico que se encontraba disperso, demostrando que la memoria de un artista también se conserva en las casas, en las instituciones y en los espacios cotidianos donde sus obras han permanecido durante años.

La exposición se convierte así en mucho más que una recopilación de grabados. Es un homenaje a Mariano Rubio y, al mismo tiempo, un reconocimiento a todas aquellas personas que han contribuido a conservar su obra. Una suma de voluntades que permite que, cien años después de su nacimiento, la obra de este artista bilbilitano vuelva a encontrarse con su ciudad y con quienes quieran acercarse a conocerla.

Setenta y seis obras, numerosas historias y una misma voluntad: mantener viva la memoria y el legado artístico de Mariano Rubio.