miércoles, 3 de junio de 2026

ONA BLAVA

 



Esta semana he recibido una noticia que me ha llenado de alegría y gratitud. La revista digital de literatura Ona Blava, editada trimestralmente por la Associació Cultural Literària Badalona Escriu, ha publicado uno de mis relatos en su número 8.

Quienes conocen esta publicación saben del cuidado con el que se seleccionan sus contenidos y de la calidad literaria de los textos que reúne en cada edición. Por eso, para mí supone un auténtico honor y un privilegio haber sido invitado a formar parte de sus páginas y compartir espacio con autores y autoras de tanto talento.

La revista me presenta como “escritor novel”, una definición que, aunque agradezco profundamente, sigo sintiendo un poco grande para mí. Apenas cuento con un libro publicado, Tres días y una noche, y todavía me considero alguien que está aprendiendo, descubriendo y disfrutando de este maravilloso oficio de contar historias.

La escritura y la fotografía han sido siempre dos de mis grandes pasiones. Quienes seguís este blog, o mi espacio dedicado a los relatos, https://relatosdelrafa.blogspot.com/ sabéis que desde hace años intento cultivar ambas disciplinas con la misma ilusión con la que empecé. Son dos formas distintas de mirar el mundo: una a través de las palabras y otra a través de la luz. Dos caminos que, en el fondo, buscan lo mismo: emocionar, compartir y dejar constancia de aquello que nos conmueve.

Precisamente por eso, recibir este tipo de reconocimientos tiene para mí un valor especial. No tanto por la publicación en sí, sino porque supone una invitación a seguir escribiendo, a continuar aprendiendo y a perseverar en una afición que me acompaña desde hace muchos años.

Tengo además la enorme fortuna de contar entre mis amistades con personas a las que admiro profundamente, escritores y creadores que son para mí una fuente constante de inspiración. Personas que, con su trabajo y su compromiso con la cultura, me animan cada día a seguir avanzando.

Entre ellas quiero destacar especialmente a Francesc Cabiró, badalonés de nacimiento y tortosino de adopción, escritor, fotógrafo y, sobre todo, amigo. Ha sido él quien me ha tendido el puente hacia esta magnífica asociación cultural y quien ha hecho posible esta colaboración. Conozco pocas personas con una creatividad tan desbordante y una capacidad tan generosa para compartirla con los demás.

Gràcies, amic.

Os invito a descubrir esta nueva edición de Ona Blava y a disfrutar de los magníficos textos que contiene. Para mí es una satisfacción formar parte de ella y una motivación más para seguir escribiendo.

Podéis descargar la revista en el siguiente enlace:

https://drive.google.com/file/d/1gv9vkLxQnVEcVGqNqxye5ww0-ruSnelr/view









jueves, 28 de mayo de 2026

DESCOBRINT LA NATURA URBANA A TORTOSA

 

Con motivo de la Setmana de la Natura 2026, desde la Biblioteca de Tortosa organizamos hace unos días la ruta fotográfica “Descobrint la natura urbana a Tortosa”.

Como indica su nombre, aprovechamos un paseo por distintos espacios de la ciudad para observar y plasmar, a través de la fotografía, la naturaleza urbana que aparece constantemente a nuestro alrededor y que muchas veces pasa desapercibida en nuestro día a día.

Pero, ¿qué entendemos exactamente por naturaleza urbana?

La naturaleza urbana es el conjunto de elementos naturales que existen y conviven dentro de los espacios urbanos. Incluye tanto los espacios verdes creados por las personas como aquellos ecosistemas y formas de vida que sobreviven, se adaptan y crecen entre calles, edificios y plazas.

Esta naturaleza puede manifestarse de muchas maneras: parques y jardines, árboles alineados en avenidas, huertos urbanos, aves e insectos que habitan la ciudad, vegetación espontánea que brota entre las aceras o pequeños espacios naturales integrados en el entorno urbano.

Durante la ruta descubrimos cómo la ciudad y la naturaleza mantienen una relación mucho más estrecha de lo que a menudo imaginamos. Observamos cómo la vegetación suaviza el paisaje urbano, cómo la luz atraviesa los árboles en mitad de una calle o cómo determinadas especies encuentran refugio y vida entre el cemento y la arquitectura.

Más allá de su valor visual, la naturaleza urbana tiene también una enorme importancia social y ambiental. Contribuye a mejorar la calidad de vida, favorece la salud física y emocional, ayuda a reducir la contaminación y las altas temperaturas y fomenta ciudades más sostenibles, saludables y habitables.

Desde una mirada más poética, la naturaleza urbana representa también la capacidad de la vida para abrirse paso incluso en los lugares más inesperados: una planta creciendo en una grieta, el vuelo de un pájaro entre edificios o la presencia silenciosa de un árbol acompañando el ritmo cotidiano de la ciudad.

La fotografía nos permitió detenernos, observar y redescubrir estos pequeños detalles que forman parte de nuestro entorno y que, muchas veces, solo aparecen cuando aprendemos a mirar con calma.











































domingo, 24 de mayo de 2026

XIV Diada del Camp d'Aviació de la Sénia

 


La XIV Diada del Campo de Aviación de La Sénia ha vuelto a convertirse en un punto de encuentro imprescindible para los amantes de la historia, la aviación y el patrimonio histórico de nuestras tierras. Una jornada que, año tras año, consigue unir divulgación, memoria y pasión por uno de los episodios más intensos y decisivos de nuestro pasado reciente.

Campo de Aviación de La Sénia

Durante la Guerra Civil Española, el Gobierno de la II República, en su necesidad de defender el territorio frente al avance de las tropas sublevadas, impulsó la construcción de diversos aeródromos militares estratégicos en Cataluña. Entre ellos destacó el Campo de Aviación de La Sénia, concebido como una infraestructura clave dentro de la defensa republicana del arco mediterráneo.

Su ubicación respondía a una lógica estrictamente militar. Situado aproximadamente a medio camino entre Valencia y Barcelona —dos ciudades que permanecian bajo control republicano—, el aeródromo permitía intervenir con rapidez sobre zonas estratégicas como Mallorca o Zaragoza, ya en manos del ejército rebelde.

Las instalaciones llegaron a contar con tres pistas de aterrizaje: una principal y dos secundarias, orientadas a 360 grados para facilitar las maniobras según las condiciones meteorológicas. La elección del emplazamiento tampoco fue casual. Se buscó un terreno llano, de suelos compactos y resistentes, ideal para soportar el peso y la actividad constante de las aeronaves. Para ello, numerosos campos de olivos de la zona fueron incautados y transformados en infraestructura militar.

El complejo se articulaba alrededor de un edificio principal —la antigua Casa de Mando, todavía conservada hoy— junto con diversas construcciones auxiliares, algunas de ellas antiguas viviendas de campesinos que ocupaban aquellas tierras. El aeródromo disponía además de refugios antiaéreos, almacenes, espacios logísticos y toda la infraestructura necesaria para mantener la conexión con el puerto de Vinaròs y las carreteras cercanas, fundamentales para el transporte de combustible, armamento y suministros.

Uno de los grandes problemas del campo era el fuerte viento que azota habitualmente toda la zona. En determinados días, las rachas llegaban a ser tan intensas que los aviones debían permanecer atados al suelo mediante cuerdas para evitar desplazamientos o accidentes. En esas circunstancias, la actividad aérea quedaba prácticamente paralizada.

En abril de 1938, tras el avance de las tropas franquistas sobre el territorio, el aeródromo pasó a manos del ejército nacional y se convirtió en una importante base de operaciones de la Legión Cóndor alemana, permaneciendo activa hasta el final de la guerra.

Actualmente, el Campo de Aviación de La Sénia constituye un espacio parcialmente conservado dedicado a la recuperación de la memoria histórica y a la divulgación del patrimonio aeronáutico de la época. El antiguo edificio de mando alberga hoy un centro de interpretación que permite comprender la importancia estratégica y humana de este enclave durante el conflicto.

Especial relevancia merece el Centro de Aviación Histórica de La Sénia, considerado uno de los espacios museísticos aeronáuticos más singulares del territorio. En él se exhiben aviones históricos restaurados, motores, piezas originales y numerosos elementos vinculados a la aviación militar del siglo XX. La majestuosidad de algunas de estas aeronaves, unida al valor histórico que representan, convierte la visita en una experiencia profundamente impactante para cualquier aficionado a la historia o a la aviación.

La Diada no solo sirve para recordar el pasado, sino también para reivindicar la importancia de conservar espacios que forman parte de nuestra memoria colectiva. Lugares donde la historia todavía parece resonar entre el viento, el silencio y las antiguas pistas de aterrizaje.