jueves, 12 de febrero de 2026

Dibuixos i pintures d'Agustí Forner



Agustí es, ante todo, un creador. De su mano surgen sueños etéreos que cobran vida a través de un lápiz, de un pincel, de un susurro apenas perceptible. Sus dedos —casi mágicos— poseen el don de transformar emociones y sentimientos en formas, colores y trazos que hablan por sí mismos.

Después de toda una vida marcada por la lucha y el compromiso, ahora, en lo que él mismo podría llamar su segunda juventud, Agustí vuelve a dar forma, una vez más, a un universo interior intenso y profundo, donde conviven memoria, rebeldía y sensibilidad.

Paleta de oficio, sindicalista y político por convicción, fue un activo militante en las comarcas tarraconenses. Participó en la formación de la Coordinadora Local de CCOO de Tarragona y desempeñó diversos cargos dentro del sindicato, formando parte de la Comisión Ejecutiva, de la Secretaría de Organización y ejerciendo como Secretario General de CCOO del Montsià. Militante del PSUC desde aquellos años, fue miembro de su Comité Central y diputado por Tarragona en el Parlamento de Cataluña entre 1980 y 1984.

Su compromiso le valió la represión del régimen: fue detenido y condenado en 1967, y nuevamente arrestado con motivo del estado de excepción decretado en 1969. En 1999 ocupaba el cargo de vicepresidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo Asociado de Cataluña (FCTAC).

En su juventud formó parte de MACLA-65, un movimiento cultural y colectivo artístico multidisciplinar surgido en Tortosa durante el franquismo. El pintor Frederic Mauri i Pallarès y el escritor Manuel Pérez Bonfill fueron sus principales impulsores. El colectivo nació en torno al Club Universitario y se nutrió de jóvenes artistas procedentes de la Escuela Taller de Arte de la Diputación de Tarragona en Tortosa, creada en 1952.

El grupo se volcó en un arte de carácter realista y con una fuerte vocación social y popular, convirtiéndose en instrumento de reivindicación y concienciación política y en una forma de oposición al régimen franquista. Todos sus miembros fueron militantes políticos de izquierdas, y algunos sufrieron directamente la represión. El colectivo se disolvió en 1969 como consecuencia de dichas represalias.

El nombre MACLA fue elegido casi por azar: surgió al abrir un diccionario y encontrar esta palabra, que define las formas geométricas que se cristalizan en una unidad, una metáfora perfecta de aquel grupo diverso que buscaba un mismo propósito.

Formaron parte del colectivo, entre otros, el diseñador y escultor Ferran Cartes i Yerro; el pintor Albert Fabà i Llatse; Joan Antoni Blanc; la escritora Zoraida Burgos i Matheu; el pintor Jaume Rocamora i Cardona; la escultora y pintora Cinta Sabaté i Querol; Ferran Chavarría; Lluís Montagut y Ferran Vilàs.

Esta exposición, apadrinada por el dinamizador cultural Ricardo Gascon y el escritor Jesús María Tibau, almas del colectivo «dillums d’arts al forn», se enmarca en el entorno de la Biblioteca de Tortosa, espacio de memoria y cultura viva. El acto contó, además, con la presencia de la alcaldesa de Tortosa, Mar Lleixa, y del regidor de Cultura, Jordi Jordan, quienes acompañaron este merecido reconocimiento a la trayectoria artística y humana de Agustí.

En la muestra podremos contemplar una selección de pinturas que recorren, de manera diversa y significativa, la trayectoria del artista, evidenciando la coherencia de una obra construida entre la creación y el compromiso.




























lunes, 9 de febrero de 2026

TRESOR ANTIC



Un certamen ferial como este revela, sin necesidad de grandes palabras, la labor silenciosa y esencial que los anticuarios realizan cada día. Su mirada atenta y su amor por los objetos que un día formaron parte de nuestras vidas se perciben en cada pieza, en cada grieta, en cada pátina del tiempo.

Gracias a ellos, miles de objetos se salvan del olvido y continúan contando historias que, de otro modo, se habrían perdido para siempre.

También nos brindan la posibilidad de reencontrarnos con aquel juguete soñado en la infancia o con ese pequeño capricho al que renunciamos sin saber que algún día volvería a cruzarse en nuestro camino.

En la feria conviven auténticas joyas: desde obras de arte que imponen silencio hasta humildes piezas de coleccionismo cargadas de memoria y emoción. Cada objeto guarda una vida anterior, una mano que lo sostuvo, un instante detenido.

La edición de este año reúne a más expositores que nunca y atrae a un público numeroso y curioso. Muchos pasean, preguntan, se detienen; otros, de pronto, parten con bolsas o carretillas rumbo a la salida, llevando consigo un fragmento del pasado que acaba de encontrar nuevo hogar. Porque entre tanta diversidad, hay algo para todos los gustos y todas las miradas.

Mi más sincera admiración y enhorabuena a los organizadores por hacer posible una cita tan necesaria, tan viva y tan llena de historia.