jueves, 28 de mayo de 2026

DESCOBRINT LA NATURA URBANA A TORTOSA

 

Con motivo de la Setmana de la Natura 2026, desde la Biblioteca de Tortosa organizamos hace unos días la ruta fotográfica “Descobrint la natura urbana a Tortosa”.

Como indica su nombre, aprovechamos un paseo por distintos espacios de la ciudad para observar y plasmar, a través de la fotografía, la naturaleza urbana que aparece constantemente a nuestro alrededor y que muchas veces pasa desapercibida en nuestro día a día.

Pero, ¿qué entendemos exactamente por naturaleza urbana?

La naturaleza urbana es el conjunto de elementos naturales que existen y conviven dentro de los espacios urbanos. Incluye tanto los espacios verdes creados por las personas como aquellos ecosistemas y formas de vida que sobreviven, se adaptan y crecen entre calles, edificios y plazas.

Esta naturaleza puede manifestarse de muchas maneras: parques y jardines, árboles alineados en avenidas, huertos urbanos, aves e insectos que habitan la ciudad, vegetación espontánea que brota entre las aceras o pequeños espacios naturales integrados en el entorno urbano.

Durante la ruta descubrimos cómo la ciudad y la naturaleza mantienen una relación mucho más estrecha de lo que a menudo imaginamos. Observamos cómo la vegetación suaviza el paisaje urbano, cómo la luz atraviesa los árboles en mitad de una calle o cómo determinadas especies encuentran refugio y vida entre el cemento y la arquitectura.

Más allá de su valor visual, la naturaleza urbana tiene también una enorme importancia social y ambiental. Contribuye a mejorar la calidad de vida, favorece la salud física y emocional, ayuda a reducir la contaminación y las altas temperaturas y fomenta ciudades más sostenibles, saludables y habitables.

Desde una mirada más poética, la naturaleza urbana representa también la capacidad de la vida para abrirse paso incluso en los lugares más inesperados: una planta creciendo en una grieta, el vuelo de un pájaro entre edificios o la presencia silenciosa de un árbol acompañando el ritmo cotidiano de la ciudad.

La fotografía nos permitió detenernos, observar y redescubrir estos pequeños detalles que forman parte de nuestro entorno y que, muchas veces, solo aparecen cuando aprendemos a mirar con calma.











































domingo, 24 de mayo de 2026

XIV Diada del Camp d'Aviació de la Sénia

 


La XIV Diada del Campo de Aviación de La Sénia ha vuelto a convertirse en un punto de encuentro imprescindible para los amantes de la historia, la aviación y el patrimonio histórico de nuestras tierras. Una jornada que, año tras año, consigue unir divulgación, memoria y pasión por uno de los episodios más intensos y decisivos de nuestro pasado reciente.

Campo de Aviación de La Sénia

Durante la Guerra Civil Española, el Gobierno de la II República, en su necesidad de defender el territorio frente al avance de las tropas sublevadas, impulsó la construcción de diversos aeródromos militares estratégicos en Cataluña. Entre ellos destacó el Campo de Aviación de La Sénia, concebido como una infraestructura clave dentro de la defensa republicana del arco mediterráneo.

Su ubicación respondía a una lógica estrictamente militar. Situado aproximadamente a medio camino entre Valencia y Barcelona —dos ciudades que permanecian bajo control republicano—, el aeródromo permitía intervenir con rapidez sobre zonas estratégicas como Mallorca o Zaragoza, ya en manos del ejército rebelde.

Las instalaciones llegaron a contar con tres pistas de aterrizaje: una principal y dos secundarias, orientadas a 360 grados para facilitar las maniobras según las condiciones meteorológicas. La elección del emplazamiento tampoco fue casual. Se buscó un terreno llano, de suelos compactos y resistentes, ideal para soportar el peso y la actividad constante de las aeronaves. Para ello, numerosos campos de olivos de la zona fueron incautados y transformados en infraestructura militar.

El complejo se articulaba alrededor de un edificio principal —la antigua Casa de Mando, todavía conservada hoy— junto con diversas construcciones auxiliares, algunas de ellas antiguas viviendas de campesinos que ocupaban aquellas tierras. El aeródromo disponía además de refugios antiaéreos, almacenes, espacios logísticos y toda la infraestructura necesaria para mantener la conexión con el puerto de Vinaròs y las carreteras cercanas, fundamentales para el transporte de combustible, armamento y suministros.

Uno de los grandes problemas del campo era el fuerte viento que azota habitualmente toda la zona. En determinados días, las rachas llegaban a ser tan intensas que los aviones debían permanecer atados al suelo mediante cuerdas para evitar desplazamientos o accidentes. En esas circunstancias, la actividad aérea quedaba prácticamente paralizada.

En abril de 1938, tras el avance de las tropas franquistas sobre el territorio, el aeródromo pasó a manos del ejército nacional y se convirtió en una importante base de operaciones de la Legión Cóndor alemana, permaneciendo activa hasta el final de la guerra.

Actualmente, el Campo de Aviación de La Sénia constituye un espacio parcialmente conservado dedicado a la recuperación de la memoria histórica y a la divulgación del patrimonio aeronáutico de la época. El antiguo edificio de mando alberga hoy un centro de interpretación que permite comprender la importancia estratégica y humana de este enclave durante el conflicto.

Especial relevancia merece el Centro de Aviación Histórica de La Sénia, considerado uno de los espacios museísticos aeronáuticos más singulares del territorio. En él se exhiben aviones históricos restaurados, motores, piezas originales y numerosos elementos vinculados a la aviación militar del siglo XX. La majestuosidad de algunas de estas aeronaves, unida al valor histórico que representan, convierte la visita en una experiencia profundamente impactante para cualquier aficionado a la historia o a la aviación.

La Diada no solo sirve para recordar el pasado, sino también para reivindicar la importancia de conservar espacios que forman parte de nuestra memoria colectiva. Lugares donde la historia todavía parece resonar entre el viento, el silencio y las antiguas pistas de aterrizaje.