La XXXIII Mostra de Jazz de Tortosa puso el broche de oro a su programación con un concierto cargado de emoción y nostalgia: el Tributo a Amy Winehouse, protagonizado por la extraordinaria voz de Dina Arriaza junto a la Eternal Amy Band.
La cantante sevillana, con más de dos décadas de trayectoria sobre los escenarios, afrontó el reto de rendir homenaje a una de las artistas más influyentes del siglo XXI desde el respeto y la personalidad, alejándose de la simple imitación para ofrecer una interpretación honesta y llena de sensibilidad. Finalista de La Voz España en 2013 y de Tierra de Talento en 2022, Dina Arriaza ha compartido escenario con el guitarrista de la propia Amy Winehouse, Robin Banerjee, además de colaborar con artistas como David Bisbal, Ricky Martin y Manuel Carrasco, y trabajar junto al productor ganador de un Premio Grammy Rob Davis.
A su lado, la Eternal Amy Band, integrada por músicos de amplia experiencia, recreó con enorme fidelidad la riqueza sonora que caracterizó la obra de la artista británica. La cuidada instrumentación y la compenetración de la banda permitieron recuperar la esencia de aquellas canciones que marcaron toda una generación, manteniendo intacta la intensidad emocional que convirtió a Amy Winehouse en un icono de la música contemporánea.
El repertorio recorrió algunos de sus temas más emblemáticos, donde el soul, el jazz, el rhythm & blues y el pop se entrelazan de manera magistral. Canciones cargadas de fuerza, vulnerabilidad y autenticidad que volvieron a cobrar vida sobre el escenario gracias a la voz poderosa y llena de matices de Dina Arriaza.
Lejos de convertirse en un ejercicio de nostalgia, el concierto fue una celebración del inmenso legado artístico de Amy Winehouse. Cada interpretación evocó la personalidad única de una cantante irrepetible cuya influencia continúa presente en innumerables artistas de todo el mundo.
Con este emotivo homenaje concluyó una nueva edición de la Mostra de Jazz de Tortosa, que durante varias semanas ha convertido la ciudad en un gran escenario abierto a la diversidad musical, reuniendo a figuras internacionales, artistas emergentes y propuestas de enorme calidad.
Un magnífico final para una XXXIII Mostra de Jazz que, una vez más, ha demostrado que el jazz no es solo un estilo musical, sino un lenguaje universal capaz de dialogar con otros géneros y emocionar a públicos de todas las edades. Una edición para recordar y una despedida a la altura de un festival que continúa consolidándose como una de las grandes citas culturales de las Terres de l'Ebre.



























































