lunes, 17 de agosto de 2026

Arnes reúne literatura, autores y lectores en la sexta Festa Literària

 

El pasado domingo, 16 de agosto de 2026, Arnes volvió a convertirse en un punto de encuentro para la literatura y la cultura con la celebración de la sexta edición de la Festa Literària d’Arnes, una jornada que reunió a escritores, lectores y amantes de las letras en torno a la presentación de nuevas obras, el diálogo y la creación literaria.

La jornada comenzó a las 10.00 horas con un taller literario a cargo de Marta Tena Subirats, una propuesta participativa que permitió a los asistentes acercarse al proceso creativo y compartir experiencias alrededor de la escritura.

A las 11.30 horas tuvo lugar la inauguración oficial de la Festa, que corrió a cargo de Dolors Roig, presidenta de Òmnium Cultural a les Terres de l’Ebre, poniendo de relieve la importancia de iniciativas como esta para la promoción de la lengua, la cultura y la creación literaria en las Terres de l’Ebre.

La mañana continuó con la presentación de Somnis de sal i de cendra, de Marta Tena Subirats. A continuación, a las 12.45 horas, fue el turno de Emigdi Subirats, que presentó Sabors, cuina de Terres de l’Ebre, una obra vinculada a la gastronomía y al patrimonio culinario del territorio.

Tras la pausa del mediodía, la actividad literaria regresó por la tarde con una programación especialmente intensa.

A las 17.00 horas tuvo lugar la presentación de Tres días y una noche, de Rafael Ricote, una obra que se incorporó así al amplio recorrido literario de esta Festa y que permitió a los asistentes conocer de primera mano el trabajo y las inquietudes del autor.

La programación continuó con Montse Pallarès Curto y su libro Si miro a dins veig muntanyes, presentado a las 17.45 horas, seguido, a las 18.15 horas, por Naturaleza, maestra de vida, de Albert Baijet.

El programa llegó a su conclusión a las 19.00 horas con la presentación de Lo paradís de l’ambre, de Fede Cortés, novela ganadora del Premi de Literatura Eròtica La Vall d’Albaida, que puso el broche final a una jornada diversa y abierta a diferentes géneros y sensibilidades literarias.

Más allá de la presentación de libros, la Festa Literària d’Arnes volvió a demostrar que la literatura puede convertirse en una herramienta extraordinaria para crear comunidad, compartir conocimiento y mantener viva la cultura desde los pueblos y territorios alejados de los grandes circuitos editoriales.

La presencia de autores con propuestas y trayectorias diferentes, el encuentro directo con los lectores y la combinación de talleres y presentaciones contribuyeron a crear un ambiente cercano, participativo y profundamente cultural.

La sexta edición de la Festa Literària d’Arnes confirma así la consolidación de una iniciativa que apuesta por la literatura como espacio de encuentro y por la cultura como elemento vertebrador del territorio. Una jornada para hablar de libros, pero también para hablar de las personas que los escriben, de quienes los leen y de todas aquellas historias que, de una manera u otra, terminan formando parte de nuestra memoria.

Porque cada libro contiene una historia.

Y cada encuentro alrededor de la literatura abre la posibilidad de comenzar una nueva.


Un cierre entre luces y sombras


La jornada llegó a su final a las 20.00 horas con la actuación de Pili Cugat y Carlos Lupprian, que presentaron el espectáculo Entre llums i tenebres.

Una propuesta artística que puso el broche a esta sexta Festa Literària d’Arnes desde un lenguaje diferente, en el que la música, la palabra y la interpretación se encontraron para ofrecer al público un último viaje entre luces y sombras, emociones y sensaciones.

De este modo, la Festa Literària cerró una intensa jornada dedicada a los libros y a sus autores, ampliando su mirada hacia otras formas de expresión artística. Porque la literatura no termina en la última página: continúa en la música, en la escena, en la memoria y, sobre todo, en las emociones que una historia es capaz de despertar.

Arnes despidió así su sexta Festa Literària con las palabras convertidas en música y el escenario iluminado por Entre llums i tenebres, poniendo un broche artístico y emotivo a una jornada dedicada a la cultura, la creación y el encuentro.










































sábado, 1 de agosto de 2026

Girasoles

 

Dicen que los girasoles siguen al sol. Yo creo que siguen a la esperanza.

Cada amanecer levantan lentamente la cabeza, como quien despierta de un sueño antiguo y necesita comprobar que la luz sigue allí. No preguntan si habrá tormenta, si el viento doblará sus tallos o si la noche volverá demasiado pronto. Simplemente miran hacia donde nace el día.

Mientras nosotros aprendemos a convivir con las sombras, ellos han decidido enamorarse de la luz.

Cuando el verano alcanza su plenitud, un campo de girasoles deja de ser un campo. Se convierte en una multitud de corazones dorados latiendo al mismo compás, miles de rostros inclinados hacia un único horizonte, como si la tierra hubiera decidido rezar mirando al cielo.

El viento pasa entre ellos como quien acaricia un mar inmóvil. No hablan, pero se escuchan. No caminan, pero emprenden cada día el mismo viaje. El viaje más difícil de todos: el de no dejar de buscar aquello que les da vida.

Y cuando el sol comienza a declinar y el otoño se acerca en silencio, los girasoles inclinan lentamente la cabeza. No es tristeza. No es cansancio. Es gratitud.

Han transformado la luz en semillas, el tiempo en fruto y la belleza en futuro. Saben que todo termina, pero también que toda semilla guarda la promesa de otro verano.

Solo viven orientados hacia aquello que aman.

Y pienso que tal vez la vida no consista en evitar la oscuridad, sino en parecerse un poco a ellos: levantar cada mañana el rostro, aunque la noche haya sido larga; seguir buscando la luz, aunque las nubes la oculten; y florecer, incluso sabiendo que un día nuestros pétalos también caerán.

Porque quien vive mirando al sol deja, sin darse cuenta, un campo entero de esperanza detrás de sí.