jueves, 21 de mayo de 2026

Salida fotográfica por la fachada fluvial del río Ebro

 



El pasado martes día 19, desde el Taller de Fotografía de la Biblioteca Marcel·lí Domingo realizamos una nueva salida fotográfica por la fachada fluvial del río Ebro a su paso por Tortosa, una actividad pensada para compartir miradas, aprender en grupo y descubrir, cámara en mano, algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad.

El recorrido comenzó en la Plaça d’Agustí Querol, popularmente conocida como Baratijas por el histórico comercio centenario situado en este espacio tan característico. Desde allí, los participantes cruzamos el Pont de l’Estat mientras el atardecer empezaba a transformar la luz sobre el río y las fachadas de la ciudad, ofreciendo una atmósfera especialmente atractiva para la práctica fotográfica.

La ruta continuó por el Passeig de l’Ebre, donde, como ya es tradición en las actividades del taller, se realizó la fotografía de grupo antes de iniciar el recorrido libre. A partir de ese momento, cada asistente buscó su propia manera de interpretar el paisaje urbano y fluvial: reflejos sobre el agua, juegos de luces y sombras, detalles arquitectónicos, escenas cotidianas y perspectivas diferentes de un entorno que siempre ofrece nuevas posibilidades creativas.

Más allá del aprendizaje técnico, la salida volvió a convertirse en un espacio de convivencia y de intercambio de experiencias entre aficionados a la fotografía, donde compartir inquietudes, consejos y formas de mirar resulta tan importante como la propia imagen capturada.

La jornada finalizó en la Plaça d’Espanya, donde los asistentes compartimos una cerveza o un refresco mientras manteniamos  una breve y distendida tertulia fotográfica sobre las imágenes realizadas durante la tarde, comentando encuadres, sensaciones y anécdotas surgidas a lo largo del recorrido.

Os dejo algunas imágenes de aquella jornada, testimonio de una tarde de fotografía, conversación y descubrimiento colectivo alrededor del río Ebro y de la ciudad de Tortosa.
















domingo, 10 de mayo de 2026

XXXI FIRA DE L’OLI DE LES TERRES DE L’EBRE

 

Este fin de semana se ha celebrado la XXXI Fira de l’Oli de les Terres de l’Ebre, una cita ya plenamente consolidada dentro del calendario cultural y gastronómico de nuestras tierras y que, año tras año, convierte a Jesús en punto de encuentro para productores, profesionales, visitantes y amantes de uno de los productos más emblemáticos de nuestra cultura mediterránea: el aceite de oliva.

La edición de este año ha vuelto a demostrar la enorme capacidad de evolución y adaptación del sector oleícola. Más allá de las actividades tradicionales a las que la feria nos tiene acostumbrados —catas, exposiciones, concursos, jornadas técnicas y muestras gastronómicas—, esta XXXI edición ha puesto especialmente de manifiesto el alto grado de especialización, innovación y optimización alcanzado en los procesos de elaboración del aceite de oliva. Un equilibrio admirable entre tradición y modernidad que permite mantener viva la esencia de un producto ligado profundamente a nuestra identidad.

La historia de Jesús y del aceite ha estado siempre estrechamente unida. Hacia mediados del siglo XIX, el principal cultivo de la zona era ya el olivo y, gracias a los importantes cambios tecnológicos que comenzaron a producirse alrededor de 1850, Jesús llegó a convertirse en una de las poblaciones con mayor actividad oleícola del territorio, llegando a contar con cerca de un centenar de molinos de aceite. Aquella intensa actividad económica y agrícola marcó profundamente el carácter y el desarrollo de la población.

Hoy en día, aunque el paisaje agrícola se ha diversificado con cultivos como los naranjos, algarrobos o almendros, el olivo continúa siendo uno de los grandes símbolos del territorio, no solo desde el punto de vista económico, sino también cultural y emocional. Cada cosecha, cada molino y cada botella de aceite siguen guardando parte de la memoria colectiva de nuestras tierras.

La Fira no solo sirve para poner en valor la calidad extraordinaria de nuestros aceites, sino también para reivindicar el esfuerzo de generaciones enteras de agricultores y productores que han sabido preservar este legado mientras afrontaban los retos de la modernidad.

Quiero expresar desde aquí mi más sincero reconocimiento a la organización de la Fira de Jesús, así como a todas las personas, entidades y voluntarios que hacen posible un acontecimiento de esta magnitud. Jesús demuestra, una vez más, que la cultura, la identidad, las tradiciones y el arraigo al territorio pueden mantenerse plenamente vivos gracias al esfuerzo colectivo, la implicación y la colaboración de toda una comunidad.

Porque detrás de cada feria, de cada parada y de cada botella de aceite, hay mucho más que un producto: hay historia, memoria y una forma de entender la vida.


Os dejo unas imagenes de ayer.























































Lliurament dels premis del XXV Concurs de Pintura de Jesús i del VI Concurs de Fotografia de l’Oli, la Garrofa i la Pedra Seca - Memorial Pilar Madorrán.

 

Ayer tuvo lugar la entrega de los premios del XXV Concurs de Pintura de Jesús i del VI Concurs de Fotografia de l’Oli, la Garrofa i la Pedra Seca - Memorial Pilar Madorrán.

Este año se celebraba la XXXI edición de la Feria, que, a pesar de verse condicionada en su segunda jornada por un tiempo especialmente inestable, volvió a convertirse en el epicentro de un amplio programa de actividades vinculadas al mundo de la aceituna y del aceite de las Terres de l'Ebre.

Bajo la mirada atenta del regidor de Cultura, Pere Panisello, y con un numeroso público siguiendo el acto, los miembros del jurado, encabezados por su presidente, Vicent Pellicer, fueron presentando uno a uno a los galardonados de las diferentes categorías, entregando los diplomas y obsequios patrocinados por varias empresas del sector.

La ganadora del primer premio de fotografía fue Maria Pilar Rey, una fotógrafa en gran parte autodidacta y dotada, en mi opinión, de una sensibilidad y una mirada muy especiales para capturar la esencia de cada imagen.

Mi enhorabuena a todos los premiados y participantes de esta edición, así como mi reconocimiento a la organización de la Feria de Jesús, una población que demuestra día a día que la cultura, la identidad y las tradiciones pueden mantenerse vivas gracias al esfuerzo, la implicación y la colaboración de toda una comunidad.