domingo, 22 de febrero de 2026

Tres días y una noche

 



Des que vaig posar en marxa el projecte “Tres días y una noche”, moltes coses s’han començat a moure, gairebé com si el llibre hagués agafat vida pròpia. Després de la càlida acollida i del gran nombre de missatges i peticions rebudes, avui s’hi suma una magnífica entrevista feta per Marina Pallàs, amb fotografia de Joan Revillas, publicada al Diari de Tarragona.

És una alegria immensa comprovar com un projecte tan personal troba ressò i complicitat en tanta gent.

Vull agrair, de tot cor, a tots los que heu intervingut d’una manera o altra per fer-lo possible: los que heu llegit, compartit, recomanat, acompanyat i cregut en este camí.

Mil gràcies.


https://www.diaridetarragona.com/ebre/252836/rafael-ricote-tinc-necessitat-d-abocar-tinc-l-escriptura.html

Desde que puse en marcha el proyecto “Tres días y una noche”, muchas cosas han comenzado a moverse, casi como si el libro hubiera cobrado vida propia. Tras la cálida acogida y el enorme número de mensajes y peticiones recibidas, hoy se suma una magnífica entrevista realizada por Marina Pallàs, acompañada de la fotografía de Joan Revillas, publicada en el Diari de Tarragona.

Es una alegría inmensa comprobar cómo un proyecto tan personal encuentra eco y complicidad en tantas personas.

Quiero agradecer, de corazón, a todos los que habéis intervenido de una u otra forma para hacerlo posible: quienes habéis leído, compartido, recomendado, acompañado y creído en este camino.

Mil gracias.


https://www.diaridetarragona.com/ebre/252836/rafael-ricote-tinc-necessitat-d-abocar-tinc-l-escriptura.html




viernes, 20 de febrero de 2026

Presentació a Tortosa de dues novel·les de Francesc Cabiró.




Presentación en Tortosa de dos novelas de Francesc Cabiró: La noia del parc y Aquel any a Xangxun, en La 2 de Viladrich

A veces, muy de vez en cuando, uno se cruza con personas que poseen una sensibilidad distinta, casi silenciosa, pero profundamente intensa. Francesc Cabiró es una de ellas. Tanto en sus fotografías como en sus textos hay algo que trasciende la mera técnica: una mirada propia, una manera de interpretar el mundo que deja huella.

En el espacio acogedor de La 2 de Viladrich, Francesc presentó sus dos novelas, obras independientes entre sí pero unidas por un hilo invisible y constante: la voz del autor. La noia del parc y Aquel any a Xangxun nos trasladan a escenarios geográficamente lejanos —Badalona y China—, pero emocionalmente próximos. Son historias de vida, de memoria y de pasión que beben de experiencias y paisajes que el autor conoce de primera mano.

Badalonés de nacimiento, tortosino y rapitense de adopción, ingeniero de profesión y creador por vocación permanente, Francesc construye relatos que fluyen con naturalidad en ciudades que forman parte de su biografía. Sus novelas no solo narran acontecimientos; evocan atmósferas, sentimientos y preguntas universales que interpelan al lector.

De apariencia discreta, casi menuda, Francesc esconde una energía interior poderosa, una necesidad constante de expresar lo que observa y lo que siente. Ya sea a través de la cámara o de la pluma, despliega un universo rico en matices, inquieto ante lo banal y comprometido con la búsqueda de la belleza, del movimiento, del viento que transforma las cosas.

La presentación fue mucho más que un acto literario. Francesc supo implicar a un grupo de amigos y amantes de la cultura que dieron voz a fragmentos de sus obras, creando un diálogo vivo entre autor y lectores. Algunas pinceladas musicales acompañaron el encuentro, aportando una dimensión adicional de serenidad y emoción. El resultado fue un acto íntimo y, al mismo tiempo, vibrante; sereno, pero lleno de alegría, como la propia vida que sus novelas intentan capturar.

Mi más sincera enhorabuena a Francesc Cabiró por este doble alumbramiento literario, a la librería La 2 de Viladrich por su compromiso constante con la cultura, y a todas las personas que participaron activamente o acudieron para compartir este momento. Porque la literatura, cuando se vive así, deja de ser solo palabra y se convierte en experiencia compartida.



Fotografias de Pilar Rey y Rafael Ricote





















miércoles, 18 de febrero de 2026

El rio Ebro a su paso por Tortosa

 

El río Ebro baja crecido a su paso por Tortosa. El caudal alcanza los 1.400 metros cúbicos por segundo, con una altura aproximada de cinco metros, cifras que evidencian la magnitud de la actual avenida.

Esta situación es consecuencia, en buena medida, de la apertura de compuertas del embalse de Mequinenza, que se encuentra al 95 % de su capacidad y debe gestionar el volumen adicional de agua derivado de las intensas lluvias registradas en los últimos días. La regulación del pantano busca precisamente amortiguar el impacto de la crecida aguas abajo, aunque el aumento del caudal resulta inevitable.

La imagen que ofrece el río es tan imponente como sobrecogedora. La fuerza del agua, su velocidad y el color turbio que arrastra sedimentos y restos vegetales convierten el paisaje fluvial en un espectáculo de enorme potencia visual. El Ebro recupera por momentos la dimensión indómita que le ha acompañado a lo largo de la historia.

Sin embargo, más allá de la espectacularidad, conviene recordar que estas crecidas comportan riesgos y daños, especialmente en las zonas no canalizadas o más vulnerables del cauce. Huertos, caminos y terrenos agrícolas pueden verse afectados, y es imprescindible mantener la prudencia y respetar las recomendaciones de las autoridades.

El río, cuando crece, nos recuerda su fuerza y su memoria. Admirarlo no debe hacernos olvidar el respeto que merece.