La XIV Diada del Campo de Aviación de La Sénia ha vuelto a convertirse en un punto de encuentro imprescindible para los amantes de la historia, la aviación y el patrimonio histórico de nuestras tierras. Una jornada que, año tras año, consigue unir divulgación, memoria y pasión por uno de los episodios más intensos y decisivos de nuestro pasado reciente.
Campo de Aviación de La Sénia
Durante la Guerra Civil Española, el Gobierno de la II República, en su necesidad de defender el territorio frente al avance de las tropas sublevadas, impulsó la construcción de diversos aeródromos militares estratégicos en Cataluña. Entre ellos destacó el Campo de Aviación de La Sénia, concebido como una infraestructura clave dentro de la defensa republicana del arco mediterráneo.
Su ubicación respondía a una lógica estrictamente militar. Situado aproximadamente a medio camino entre Valencia y Barcelona —dos ciudades que permanecian bajo control republicano—, el aeródromo permitía intervenir con rapidez sobre zonas estratégicas como Mallorca o Zaragoza, ya en manos del ejército rebelde.
Las instalaciones llegaron a contar con tres pistas de aterrizaje: una principal y dos secundarias, orientadas a 360 grados para facilitar las maniobras según las condiciones meteorológicas. La elección del emplazamiento tampoco fue casual. Se buscó un terreno llano, de suelos compactos y resistentes, ideal para soportar el peso y la actividad constante de las aeronaves. Para ello, numerosos campos de olivos de la zona fueron incautados y transformados en infraestructura militar.
El complejo se articulaba alrededor de un edificio principal —la antigua Casa de Mando, todavía conservada hoy— junto con diversas construcciones auxiliares, algunas de ellas antiguas viviendas de campesinos que ocupaban aquellas tierras. El aeródromo disponía además de refugios antiaéreos, almacenes, espacios logísticos y toda la infraestructura necesaria para mantener la conexión con el puerto de Vinaròs y las carreteras cercanas, fundamentales para el transporte de combustible, armamento y suministros.
Uno de los grandes problemas del campo era el fuerte viento que azota habitualmente toda la zona. En determinados días, las rachas llegaban a ser tan intensas que los aviones debían permanecer atados al suelo mediante cuerdas para evitar desplazamientos o accidentes. En esas circunstancias, la actividad aérea quedaba prácticamente paralizada.
En abril de 1938, tras el avance de las tropas franquistas sobre el territorio, el aeródromo pasó a manos del ejército nacional y se convirtió en una importante base de operaciones de la Legión Cóndor alemana, permaneciendo activa hasta el final de la guerra.
Actualmente, el Campo de Aviación de La Sénia constituye un espacio parcialmente conservado dedicado a la recuperación de la memoria histórica y a la divulgación del patrimonio aeronáutico de la época. El antiguo edificio de mando alberga hoy un centro de interpretación que permite comprender la importancia estratégica y humana de este enclave durante el conflicto.
Especial relevancia merece el Centro de Aviación Histórica de La Sénia, considerado uno de los espacios museísticos aeronáuticos más singulares del territorio. En él se exhiben aviones históricos restaurados, motores, piezas originales y numerosos elementos vinculados a la aviación militar del siglo XX. La majestuosidad de algunas de estas aeronaves, unida al valor histórico que representan, convierte la visita en una experiencia profundamente impactante para cualquier aficionado a la historia o a la aviación.
La Diada no solo sirve para recordar el pasado, sino también para reivindicar la importancia de conservar espacios que forman parte de nuestra memoria colectiva. Lugares donde la historia todavía parece resonar entre el viento, el silencio y las antiguas pistas de aterrizaje.































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