domingo, 12 de marzo de 2023

El Azud de Xerta

Entre los municipios de Xerta y Tivenys, en uno de los parajes más espectaculares del curso bajo del Ebro, encontramos una importante obra de ingeniería hidráulica que transformó la actividad económica de la zona y ha dejado un testimonio monumental de patrimonio industrial. Se trata de una presa con un azud (muro de contención que desvía el agua) de unos 310 metros de largo construida en diagonal de lado a lado del río.

Parece que el origen de una esclusa en este punto se podría remontar a la época islámica y que se habría restaurado en el siglo XII, tras la conquista de Tortosa. Aún así, no se terminó hasta el 1411, bajo la dirección de Mussa Alamí. Fue en el siglo XIX cuando se acondicionó el azud para conducir el agua hacia los canales de la derecha y de la izquierda del Ebro que, aún hoy, sirven para regar el Delta y las huertas interiores del valle. A pesar de estas obras, una esclusa permite el paso de las embarcaciones que navegan por el Ebro.

Además de la presa con el azud, el conjunto patrimonial consta de unas construcciones anexas: los espigones, la antigua fábrica de harina -de la que sólo quedan en pie las fachadas-, y el molino. Este conserva una lápida esculpida con la fecha de su construcción, 1575, y se mantienen elementos (el canal de captación, el de salida y las ruedas dentadas) que pertenecen a esta cronología. Ha sido reformado muchas veces hasta que a finales del siglo XIX se usó como central eléctrica. Sin embargo, se considera uno de los pocos edificios industriales de la época del Renacimiento de Cataluña.

Aqui os dejo unas cuantas fotografias hechas en su entorno...

















lunes, 20 de febrero de 2023

Paisajes

 

Podría ser Mora u otra población. Una persona con una cámara en la mano se sumerge en un paseo al lado del rio. Pasados unos minutos la simbiosis es perfecta, cualquier figura, rincón o rama se convierte en un objeto a fotografiar.

En esa pareja sobra todo lo demás porque se establece la comunicación perfecta, la cámara esta dispuesta a plasmar cualquier imagen, tu miras y deseas, ella y tus propias manos serán tus cómplices.

No necesitas pensar en encuadres, luces o tonos, solo tus ojos y tus manos mandan. La emoción crece por momentos, notas la llegada de la perfecta comunión y sabes, antes de tomarlas, que muchas de esas imágenes mañana, o dentro de un rato ya no las veras igual, pero ahora mismo nada de esto importa. Parte de la belleza que ven tus ojos quedan reflejadas en un instrumento y sigues disfrutando, una tras otra, de ellas.

El tiempo de las velocidades y los diafragmas ya pasaron y ahora solo te preocupa la belleza de esa rama, la suave inclinación de esa planta o ese nudo que ves en el árbol.

Mañana será otro día, miraras las fotos desde otro punto de vista, pero...

Adoro estos momentos, son los que me ayudan a sonreír en cada instante…














domingo, 12 de febrero de 2023

El Museu del Ferrocarril de Móra la Nova, las maquinas

 

Móra la Nova fue históricamente una estación muy importante porque en el momento que se pone en servicio este tramo de la línea de los Directos, a finales del siglo XIX, esta tenía como misión principal comunicar Barcelona con Madrid, dos ciudades muy distantes. Para hacerlo se necesitaban puntos de relevo de las locomotoras de vapor que tenían que ser cambiadas cada cierto número de kilómetros para poder hacer el trayecto en un tiempo competitivo y para que las máquinas desarrollaran sus mejores prestaciones.

En aquella época las locomotoras y su tecnología permitían hacer estos tipos de relevo cada 150-180 kilómetros. Por eso se dividió el tramo Madrid-Barcelona, que tiene una longitud de 633 kilómetros, en cuatro tramos y Móra la Nova resultó ser un punto distante aproximadamente 150 kilómetros de Barcelona y unos 180 de Zaragoza.

También en Móra la Nova se relevaban las tripulaciones del tren. En los trenes el capitán era el conductor del tren, y bajo su responsabilidad tenía al maquinista, al fogonero, y otro personal según el tipo de tren. En el caso de los de viajeros había mozos de tren, un revisor y otro personal al servicio del viajero y en casos de trenes de mercancías encontrábamos los mozos de carga y descarga y agentes guardafrenos. A causa del relevo había que dotar la estación de una serie de edificaciones que pudieran dar servicio a las tripulaciones para dormir y comer.

Móra la Nova también tiene otra particularidad, y es que se clasificaban los trenes de mercancías. Los trenes llegaban de sus puntos de origen con un gran número de vagones cargados de productos diferentes e iban a destinos diferentes. En aquel tiempo no había trenes de origen y destino directo y tampoco había trenes puros, es decir con el mismo tipo de mercancía. En un punto del recorrido, los vagones se tenían que clasificar y esta operación se realizaba en muy pocas estaciones.