La historia de Olocau del Rey hunde sus raíces en tiempos muy anteriores a la creación del actual municipio. Su origen está ligado a la construcción de un castillo musulmán conocido como Olcaf, levantado sobre el actual Puig de Olocau, a unos 1.200 metros de altitud. No obstante, la presencia humana en este enclave es mucho más antigua, ya que existen evidencias de asentamientos íberos en el mismo lugar, atraídos sin duda por sus excepcionales condiciones defensivas y estratégicas.
En 1180, durante el avance cristiano hacia el sur, el castillo fue conquistado por Alfonso II de Aragón. Cuatro años más tarde, en 1184, el monarca concedió la fortaleza a los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, también conocida como la Orden del Hospital. Este hecho explica que, en sus orígenes, tanto el castillo como la villa de Olocau quedaran integrados dentro del Reino de Aragón, ya que su conquista se produjo varias décadas antes del inicio de la conquista del Reino de Valencia por parte de Jaime I.
Otro de los momentos clave de la historia local tuvo lugar en 1271, cuando el infante don Pedro otorgó la Carta Puebla a la población. Este valioso documento, que todavía se conserva en el Archivo Municipal, marcó el inicio de una nueva etapa para Olocau y favoreció su incorporación administrativa al Reino de Valencia.
La historia del enclave, sin embargo, se remonta a episodios todavía más antiguos. Diversas crónicas señalan que la zona fue escenario de enfrentamientos durante la Reconquista y que el propio Cid Campeador consolidó su dominio sobre estas tierras tras derrotar a las tropas musulmanas que controlaban el territorio. Consciente de la importancia estratégica del lugar, reforzó las defensas del castillo para asegurar el control de una amplia área de influencia que incluía buena parte del territorio de Morella.
El 30 de septiembre de 1287, Olocau quedó incorporado al término general de Morella mediante privilegio real. Durante siglos permaneció vinculado a la capital dels Ports hasta que, en 1691, obtuvo la condición de villa independiente gracias a un privilegio concedido por Carlos II. Posteriormente, la población participó en algunos de los acontecimientos más importantes de la historia moderna española, entre ellos la Guerra de Sucesión y las Guerras Carlistas, conflictos que dejaron una profunda huella en toda la comarca.
Uno de los elementos patrimoniales más destacados de Olocau del Rey es su antiguo horno comunal, considerado uno de los tres mejor conservados de la zona. La restauración exterior realizada en los últimos años ha permitido recuperar buena parte de su aspecto original y garantizar su conservación para las futuras generaciones. En el interior, sin embargo, se optó por eliminar parte de la estructura de cocción para dejar visible la base constructiva del horno y facilitar así la comprensión de su funcionamiento por parte de los visitantes.
Más allá de sus monumentos concretos, uno de los aspectos que más llama la atención al recorrer Olocau del Rey es el extraordinario estado de conservación de su conjunto urbano. Pasear por sus calles supone realizar un auténtico viaje en el tiempo. La arquitectura tradicional, las fachadas de piedra, los estrechos callejones y la armonía del conjunto transmiten la sensación de encontrarse en otra época, una sensación que únicamente se ve interrumpida por la presencia ocasional de algún vehículo moderno.
Resulta especialmente admirable el esfuerzo realizado por la población para conservar su patrimonio arquitectónico y mantener intacta su identidad histórica. En una época en la que muchos núcleos rurales han visto alterada su fisonomía tradicional, Olocau del Rey constituye un magnífico ejemplo de respeto por la historia, la memoria y el legado recibido de generaciones anteriores. Un lugar donde el pasado sigue presente en cada rincón y donde la conservación del patrimonio forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Soraya, técnica de Turismo de Olocau del Rey, por su profesionalidad, su cercanía y la pasión con la que desempeña su trabajo.
Su trato amable y atento, unido a un profundo conocimiento de la historia y el patrimonio local, nos permitió comprender mucho mejor la importancia de esta magnífica joya arquitectónica que es el antiguo horno comunal. Gracias a sus explicaciones, no solo pudimos conocer su funcionamiento y evolución a lo largo de los siglos, sino también valorar el papel fundamental que desempeñó en la vida cotidiana de generaciones enteras de vecinos.
Personas como Soraya son fundamentales para la conservación y divulgación del patrimonio. Su capacidad para transmitir conocimientos, contextualizar la historia y despertar el interés de los visitantes convierte una simple visita en una experiencia enriquecedora y memorable.
Mi reconocimiento y agradecimiento por su dedicación y por contribuir, con entusiasmo y profesionalidad, a mantener viva la memoria histórica de Olocau del Rey y a poner en valor el extraordinario legado cultural de esta población.























No hay comentarios:
Publicar un comentario