Aquella pregunta, tan simple y tan lúcida, se me quedó grabada.
Las cárceles españolas fueron, sobre todo durante la época del franquismo, un cruel ejemplo de lo que nunca debería ser un modelo penitenciario. La represión de un régimen basado en la violencia y el odio no podía ser menos.
En aquel tiempo se consideraba peligroso pensar, e incluso tener opiniones propias. Por eso, quienes lo hacían eran encerrados en condiciones penosas, aislados del resto para silenciar sus ideas y quebrar su espíritu.
Son esos partidos, y el cierre en falso de una dictadura que, por diversas circunstancias, no apartó del poder a quienes la sostuvieron, los que hoy amenazan con devolvernos a una España oscura, parecida a la de hace casi un siglo.


























































