lunes, 26 de enero de 2026

Fue algo peor que un mal sueño.

 

Fue algo peor que un mal sueño.


Las llamas avanzaban sin piedad, devorándolo todo, dejando tras de sí un infierno teñido de negro. Un hilo de fuego, incesante y voraz, que avanzaba fuera de control mientras nosotros nos mirábamos unos a otros, impotentes, incapaces de hacer nada ante aquella furia desatada.

Han pasado ya varias semanas y el negro sigue impregnando el monte, como una herida abierta que se resiste a cerrar. El paisaje, antes vivo, permanece silencioso, cubierto por una ceniza que lo iguala todo. Solo nos queda el recuerdo —y el agradecimiento— de aquel grupo de voluntarios y profesionales que, como un David moderno, se enfrentaron a un Goliat de fuego. Con valentía, esfuerzo y agotamiento lograron, finalmente, vencerlo.

Hoy, tímidamente, el verde empieza a abrirse paso entre tanta oscuridad. Brota despacio sobre ese suelo cruelmente vandalizado, como un acto de resistencia silenciosa frente a unas llamas que se lo tragaron todo sin distinción.

La vida insiste en volver a surgir. Aún nos cuesta encontrarla entre el negro de la tierra que la rodea, aún parece imposible reconocer ningún ser vivo en ese escenario devastado. Pero está ahí, latiendo bajo la ceniza, esperando su momento para recordarnos que, incluso después del fuego, siempre queda lugar para la esperanza.









































domingo, 25 de enero de 2026

Casi siempre...

 


Casi siempre los fotógrafos buscamos la definición, el enfoque preciso, convencidos de que, cuanto más nítida sea la imagen, más fiel será la realidad que intentamos atrapar.

Pero hay momentos en los que esa realidad se diluye, nos confunde, y entonces nos dejamos llevar por imágenes etéreas, imágenes que no pretenden describir, sino sugerir, y que juegan de tú a tú con nuestros sentimientos.

Hoy os traigo algunos ejemplos de ese otro mirar.

Son imágenes que no ofrecen formas cerradas ni certezas, que pasan ante nuestros ojos dejando espacio a la imaginación, invitándonos a un ejercicio de ensoñación casi inconsciente.

En ellas, la mente vuela hacia lugares remotos, hacia deseos callados, hacia territorios donde todo y nada conviven al mismo tiempo. Son imágenes que sanan y sosiegan, que nos empujan a soñar despiertos, sin miedo, a dar un salto fuera de la realidad cotidiana para encontrarnos con un yo más íntimo, más profundo… quizá casi desconocido.
















miércoles, 21 de enero de 2026

Presentacion del libro "TRES DÍAS Y UNA NOCHE" de Rafael Ricote

 

Ayer fue uno de esos días que sé que tardaré mucho en olvidar. Se presentó mi primer libro, un libro de relatos que me hacía especial ilusión compartir, casi como quien abre una parte muy íntima de sí mismo.

Desde pequeño, la literatura ha formado parte de mi vida. Pasé por la poesía, por la escritura epistolar, por ese diálogo silencioso con el papel, hasta que, con el tiempo, encontré mi lugar en el relato. Para mí, cada relato es una forma de arañar la vida, de arrancarle un instante, una emoción, y dejarla suspendida en unas pocas líneas.

Más tarde llegó el blog, creciendo en paralelo a la fotografía. Dos pasiones que, aunque independientes, han acabado por entrelazarse y construir un mismo universo: palabras e imágenes dialogando, acompañándose, completándose.

Pero vuelvo a ayer. Ver la sala llena, veros allí, fue una emoción difícil de describir. Sentí una felicidad profunda, de esas que se quedan dentro. Y sé que, por muchos años que viva, nunca podré agradecer lo suficiente a todas y cada una de las personas que me acompañan su apoyo, su paciencia y su confianza.

Gracias, de corazón, a todas y todos.

No os merezco.

Ahir va ser un d’aquells dies que sé que trigaré molt a oblidar. Es presentava el meu primer llibre, un llibre de relats que em feia una il·lusió especial compartir, gairebé com qui obre una part molt íntima de si mateix.

Des de petit, la literatura ha format part de la meua vida. Vaig passar per la poesia, per l’escriptura epistolar, per aquell diàleg silenciós amb el paper, fins que, amb el temps, vaig trobar el meu lloc en el relat. Per a mi, cada relat és una manera d’esgarrapar la vida, d’arrencar-li un instant, una emoció, i deixar-la suspesa en unes poques línies.

Més tard va arribar el blog, creixent en paral·lel a la fotografia. Dues passions que, tot i ser independents, han acabat entrellaçant-se i construint un mateix univers: paraules i imatges dialogant, acompanyant-se, completant-se.

Però torne a ahir. Veure la sala plena, veure-us allí, va ser una emoció difícil de descriure. Vaig sentir una felicitat profunda, d’aquelles que es queden dins. I sé que, per molts anys que visca, mai no podré agrair prou a totes i cadascuna de les persones que m’acompanyen el seu suport, la seua paciència i la seua confiança.

Gràcies, de tot cor, a totes i tots.

No us mereixo.


Fotografies de Joaquin Ismael 


























Fotografies de Pep Mola